Una farmacia es mucho más que un local en el que se dispensan medicamentos. Los que trabajan en ella conocen los productos y pueden hacer recomendaciones o preparar fórmulas magistrales. También organizan tareas administrativas para que nunca falten los fármacos indispensables. Y, sobre todo, son un apoyo sanitario para la población, a la que prestan un servicio y una asistencia indispensable.
En total, existen cuatro puestos organizativos que cumplen todas las funciones del personal de farmacia. Te hablamos de ellas a continuación.
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¿Cómo están organizadas las funciones del personal de farmacia?
Las funciones del personal de farmacia están divididas en cuatro grupos; facultativo, técnico, auxiliar y de oficina. Dentro de cada rama se asignan las responsabilidades de los empleados. Te hablamos a continuación del papel que tienen en sus respectivos puestos de trabajo.
Personal facultativo
Dentro del personal facultativo se encuentran los que cuentan con una licenciatura en farmacia. Están legalmente autorizados para abrir una local farmacéutico y encargarse de todas las tareas relacionadas con esta labor. Puede haber varios trabajando en la botica, pero solo uno figurará como titular.
Si hay dos propietarios, el otro ha de ser facultativo y figurar como co-titular. En este caso es necesario que disponga de al menos un 20 % de participación sobre el valor total de la farmacia. A este respecto, te puede interesar nuestro artículo sobre: «¿Se puede comprar una farmacia sin ser farmacéutico?»

Hay ocasiones en las que es necesario que un facultativo más asuma el control de la farmacia de manera temporal. Para cubrir este puesto es habitual tener nombrado un sustituto que actúe como farmacéutico regente durante la ausencia o incapacitación del principal. Responderá del mismo modo que lo haría el titular, decidiendo y gestionando los asuntos más importantes del negocio.
Como la tarea de dirigir una farmacia puede resultar muy complicada, es común nombrar a un farmacéutico adjunto. No es imprescindible que sea el co–titular. Tampoco es necesario que tenga ninguna participación para asumir este cargo. Lo que sí es conveniente es que disponga de amplios conocimientos en labores de farmacia y experiencia suficiente para gestionar tareas importantes.
Personal técnico
El técnico de farmacia tiene titulación farmacéutica y tiene la capacidad de dispensar correctamente los medicamentos. También puede orientar a clientes que presentan alguna dolencia sobre el mejor remedio e informar de las características de los fármacos. Además, están capacitados para organizar y gestionar el almacén de la farmacia.
El técnico auxiliar mayor diplomado organiza el trabajo del resto de los empleados que ocupan puestos inferiores de responsabilidad. Cuenta con un diploma expedido por el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos. Eso sí, a pesar de llevar las tareas administrativa, siempre cuentan con la supervisión de los facultativos.
Por debajo del técnico auxiliar mayor está el técnico auxiliar diplomado. También cuenta con el diploma de farmacéutico y tiene la posibilidad de dispensar medicamentos, hacer recomendaciones o realizar fórmulas magistrales. Sin embargo, no organiza el trabajo de sus compañeros.

Las funciones del personal de farmacia que desarrollan los técnicos auxiliares en farmacia es algo más limitada que en los dos casos anteriores. Pueden acceder a este puesto con un título de grado medio y estarán supervisados por el técnico mayor y el facultativo.
Personal auxiliar
La tarea de estos consiste en dar apoyo a los técnicos y a los facultativos. Dispensan medicamentos, organizan la trastienda y prepararan fórmulas, pero siempre supervisados por los responsables.
Personal de oficina
Una figura reciente en las farmacias es el personal de oficina, una sección administrativa que gestiona las labores informatizadas, elabora informes de productividad y atiende al pago de los impuestos. En algunos casos, también se incluyen tareas de marketing digital y gestión de redes sociales.
La importancia de modernizar la farmacia.
Por supuesto, para que todas las partes que hemos mencionado funcionen, es necesario contar con buena organización logística y espacios adecuados. Además, hay que atraer clientes que generen beneficios y hagan rentable el negocio farmacéutico. Esto solo se consigue haciendo cambios que den como resultado una farmacia orientada al público potencial de tu zona.
Antes de plantearte la creación o la reforma de una farmacia, ten en cuenta los siguientes factores. Actualmente hay tres tipos de farmacia y debes plantearte muy bien cuáles son tus objetivos, la competencia que te rodea y el público al que la vas a dirigir. Esto puede ser importante en muchas decisiones, ¡incluso al elegir los muebles de farmacia!
- Clásica. La mitad de las farmacias entran en este grupo. Están centradas en el suministro de medicamentos, es decir el público enfermo. Disponen de unos pocos empleados, dos o tres, que asumen todas las responsabilidades del negocio.
- De transición. Son farmacias actualizadas. Tienen varios empleados que asumen distintos papeles organizativos. Se centran en dispensar medicamentos y también en productos de parafarmacia o preventivos, para preservar la estética y la salud de los clientes.
- Moderna. Basa el negocio en todo lo relacionado con la salud correctiva y preventiva. Además de medicamentos, ofrece cosméticos, productos saludables, ortopedia, óptica y otras opciones en base a su público. También dan importancia a la estética de la farmacia, a la comunicación y al marketing. Es imprescindible plantearse algo así si hay alta competencia alrededor y suficientes clientes potenciales.
En Inside Pharmacy tenemos soluciones para todas las farmacias. Podemos crear farmacias nuevas o reformar las ya existentes. No solo nos encargamos de lograr para ti un negocio más eficiente, también más atractivo y llamativo. Así, lograrás el máximo número de clientes y beneficios.


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