Su planta triangular da forma a un interior funcional y equilibrado, donde cada línea responde a la búsqueda de fluidez y armonía. El mostrador, concebido como una pieza única y monolítica de 8 metros, estructura el recorrido y aporta carácter al conjunto. La madera, presente en el mobiliario, el techo y las paredes, envuelve el espacio con una calidez natural que contrasta con la pureza del blanco y la precisión de la luz.
Un proyecto que respira equilibrio, claridad y bienestar.












