La farmacia Doménech tiene como pieza central un imponente mostrador hecho de una sola pieza. El espacio central de la zona de atención al público es el verdadero corazón de la farmacia, formado por un dinámico techo de lamas de madera cuyos movimientos intentan sugerir la idea de un espacio cambiante, una especie de platea de un teatro cuyo espectador es el transeúnte y los protagonistas los propios actores de la compra-venta.
















