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Historia de la farmacia: de la botica a la farmacia actual

Historia de la farmacia.

Historia de la farmacia.

Seguro que has oído cómo algunos se refieren a la farmacia como botica. Si alguna vez te has preguntado si son lo mismo o no, presta atención. Te vamos a contar la historia de la farmacia, de cómo pasó de ser identificada por todos con el nombre de botica a que hoy apenas se utilice este término.

Cómo han cambiado los productos en la historia de la farmacia

Para entender la historia de la farmacia como el local en el que se administran medicamentos y otros artículos o productos relacionados con la salud, hay que remitirse al principio de la medicina. En sus inicios, la persona que diagnosticaba una enfermedad y quien preparaba un remedio era la misma. En ocasiones, los efectos curativos se relacionaban también con la espiritualidad. Es decir, si bien los remedios se creaban directamente con elementos naturales que contenían compuestos sanadores, se solía incluir un componente místico o espiritual.

Con el tiempo, la ciencia avanzó y se fueron descartando algunos compuestos peligrosos o que se empleaban en cantidades o formas que no eran las adecuadas. Se aislaron los que eran realmente eficaces y se ajustaron o combinaron las dosis para regular o potenciar su efecto. Con el tiempo, la actividad se profesionalizó y se hizo una distinción entre aquellos que diagnosticaban la enfermedad y los que preparaban las fórmulas magistrales. Estas fórmulas contenían activos específicos, aislados de los compuestos originarios o cuya obtención provenía del laboratorio.

El boticario, que no diagnosticaba la enfermedad, aunque tenía amplios conocimientos sobre sus síntomas y diagnóstico, hacía la preparación y establecía las cantidades recomendadas. Esas fórmulas respondían a las instrucciones recogidas en las farmacopeas, con lo que los boticarios se convirtieron en los precursores de los farmacéuticos.

A lo largo del siglo XIX comenzó una transformación significativa. Poco a poco, los boticarios pasaron a recibir formación para formular productos más ajustados a los recientes estudios científicos. En el año 1843 se crean las Facultades de Farmacia en España. Los profesionales cualificados recibían entonces el reconocimiento de farmacéuticos, aunque el término con el que se les identificaba anteriormente, boticario, tardaría en ser adoptado por la sociedad. Lo mismo ocurría con el lugar en el que se dispensaban los medicamentos, seguiría siendo la botica.

¿Cómo se vendía antes y cómo se vende ahora en una farmacia?

En una botica se administraban medicamentos preparados en el lugar con una mezcla de compuestos. Al principio, los activos se extraían de elementos de origen natural, pero con el tiempo se fueron introduciendo químicos que cambiaron la formulación.

Durante la mitad del siglo XX la preparación de medicamentos en la farmacia se llevó a los laboratorios. La guerra civil española fue el detonante que precipitó este cambio. A partir de ahí, la preparación ya no se realizaría de forma sistemática en la botica, sino que se compraría la elaboración completa en forma de jarabe, de comprimido o de inyectable, entre otros.

Por supuesto, eso no quiere decir que la farmacia haya desplazado por completo a la botica. Los farmacéuticos y los técnicos de farmacia supervisados siguen preparando algunas fórmulas magistrales, aunque ya no es lo común. Estos profesionales de la medicina llevan siempre sus batas puestas, por higiene y por si han de preparar alguna de estas composiciones.  

Cómo ha evolucionado el local farmacéutico

El cambio ha supuesto la adquisición y venta de los medicamentos ya preparados ha traído consigo cambios en los locales. Poco tienen que ver con las boticas antiguas, salvo que se busque dar un efecto vintage, pero no porque sea práctico, sino por nostalgia.

La farmacia actual está en una constante evolución, adecuada a la necesidad del momento. Por ejemplo, son más espaciosas y disponen de mayor iluminación. Se busca que los clientes se sientan a gusto y se da atención a la promoción de productos envasados para la nutrición, el cuidado personal, bebés…

En los locales farmacéuticos ya no hay grandes cajoneras de madera con letreros identificativos. No es necesario tener multitud de compuestos guardados en ellos para preparar fórmulas magistrales. Tan solo se mantienen los ingredientes básicos y se mantienen en otro tipo de almacenajes. Si la formula requerida por el médico tiene compuestos específicos que no están disponibles, se piden al laboratorio.

La elaboración de las fórmulas magistrales siempre se desarrolla en el momento y bajo prescripción médica. Suelen ser cremas, lociones o medicamentos suaves, con menos concentración que la habitual en formatos ya preparados.

Farmacia Reina Madre de Inside Pharmacy.

¿Cómo tener una farmacia moderna?

Lo habitual es que la farmacia sea lo más práctica y rentable posible. A diferencia de las boticas, que solían tener un espacio grande tras el mostrador para la preparación de los medicamentos, las farmacias tienen un espacio grande para el público y menos espacio en la rebotica.

Los productos de higiene personal, el cuidado del bebé o la alimentación saludable suelen ocupar una gran cantidad de estanterías e islas. Así, se obtiene un beneficio que no se podría obtener con la venta exclusiva de medicamentos.

Algunas farmacias dividen en zonas el espacio. En estas secciones ofrecen consejos de nutrición, productos de ortopedia, venta de parafarmacia, cosmética… La historia de la farmacia deja claro lo mucho que ha cambiado el concepto de botica. Ahora, que el cliente reciba un servicio más completo y eficiente es la prioridad.

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